┐TOMAR EL SOL? S═, PERO CON CUIDADO

noticia Colegio de Medicos Murcia
 
La piel necesita limpieza, hidratación y protección solar que, como es obvio, es más importante y necesaria en los meses en los que la luz del astro rey incide con más intensidad y la protección con ropa es menor. En verano, llevar a cabo un correcto cuidado de nuestra piel es de importancia capital para evitar la aparición o el desarrollo de problemas cutáneos que puedan evolucionar hacia patologías muy graves. No tenemos que huir del sol, ya que es una fuente de energía y de vida para el planeta y para los individuos que vivimos en él. Además, la radiación es beneficiosa para la prevención de determinadas enfermedades, e incluso, para el tratamiento de distintas patologías dermatológicas. Sin embargo, el abuso de la exposición al sol está en clara relación con el cáncer cutáneo más temido, el melanoma. Los pacientes con quemaduras solares repetidas desde la infancia constituyen riesgo de padecerlo. Aquellos pacientes con exposiciones crónicas, aunque menos intensas, tienen mayor riesgo de sufrir otro tipo de cáncer aún más frecuente que el melanoma, como es el carcinoma epidermoide y las lesiones precancerosas, siendo también conocido que la exposición al sol mal controlada es causa de fotoenvejecimiento cutáneo.
El cáncer de piel puede aparecer a cualquier edad, aunque es muy poco frecuente en niños, tal y como explica el especialista en Dermatología, Dr. Antonio Hernández-Gil. El melanoma tiene una incidencia máxima en la edad adulta, mientras que el resto de cánceres cutáneos es más probable en edades avanzadas, a pesar de que cada vez está afectando a pacientes más jóvenes.
“La mejor prevención es inculcar a la población desde la infancia en qué medida la exposición solar indiscriminada puede dañar la piel y cuáles son los métodos de protección adecuados”, en palabras del dermatólogo, quien explica que “la protección solar más adecuada para cada persona depende del tiempo en que va a estar expuesto a las radiaciones ultravioletas, de la intensidad de las mismas y, sobre todo, del tipo de piel. Así, no es lo mismo estar expuesto al sol una hora que cinco, ni que sea abril o julio, ni que la exposición se produzca a las nueve de la mañana o a mediodía y, por encima de todo, que la piel sea morena o clara, ya que sabemos que las personas de piel más clara se quema más fácilmente porque tiene una menor protección de melanina en su piel. Por todo ello, la protección ha de ser individualizada y los dermatólogos recomendamos a pacientes de piel clara y con antecedentes de cáncer de piel o lesiones precancerosas que utilicen protección solar de día durante todo el año”.
Sobre las cremas autobronceadoras, el Dr. Hernánez-Gil explica que “si entendemos estas cremas como aquellas que dan un aspecto bronceado de la piel sin haberla expuesto a la radiación ultravioleta, he de decir que son verdaderos tintes que van desapareciendo en cada ducha, por lo que no actúan sobre los melanocitos”.
Consultar al especialista
La frecuencia para acudir al dermatólogo depende de varios factores, como el tipo de la piel, la existencia de antecedentes familiares de cáncer de piel y la presencia de muchas pecas y lunares, también llamados nevus y las personas de piel clara “que siempre se queman y nunca se broncean”. Las personas a las que afecta alguno de estos factores de riesgo deben consultar con el especialista con una frecuencia variable, aunque, de modo genérico, las consultas anuales son suficientes. “Hay que insistir en que la eutoexploración de la piel es útil, sobre todo a la hora de valorar posibles cambios en los lunares o manchas”, dice el Dr. Hernández-Gil, quien añade que “hace años, casi nadie consultaba al médico por sus lunares, ni por manchas, ni lesiones y estábamos acostumbrados a diagnosticar tumores muy grandes y ya evolucionados. En el momento actual son muy frecuentes las consultas preventivas, lo que da lugar a que establezcamos mucho antes el diagnóstico y el pronóstico de estas lesiones mejore notablemente”.
Lucha y prevención del cáncer de piel
Ante la aparición de un problema cutáneo, el Dr. Hernández-Gil informa de que, en primer lugar, hay que reconocer aquellas lesiones que pueden ser precursoras de un cáncer o ser ya un cáncer en estadios aún tempranos. Como tantos otros tumores, en sus inicios puede ser curable. Por eso, las revisiones periódicas a los dermatólogos son de gran utilidad para personas de riesgo. También es fundamental la educación sanitaria desde las escuelas sobre qué es el cáncer de piel, cómo se previene y cuáles son las medidas de protección solar.
No banalizar las quemaduras
La quemadura solar es un traumatismo severo para la piel y, por lo tanto, hay que darle la importancia que tiene y no banalizarla, como suele suceder habitualmente. El Dr. Hernández-Gil recomienda que “hay que evitar las quemaduras, o al menos no dar lugar a que se produzcan todos los años. El tratamiento es conservador, con aplicación de compresas frescas, reposo, no exponerse al sol y, en algunos casos, aplicar un antiinflamatorio”.
No a las cabinas de radiación ultravioleta
“Los dermatólogos somos totalmente contrarios al uso de cabinas de radiación ultravioleta para conseguir un bronceado rápido”, alerta el Dr. Hernández-Gil. Según afirma, “pueden provocar todo lo que hemos explicado anteriormente, desde el envejecimiento cutáneo hasta la aparición de manchas solares, las lesiones precancerosas llamadas queratosis solares y el riesgo de cáncer cutáneo tanto melanoma como no melanoma. Hernández-Gil sentencia que “la opinión del dermatólogo sobre estas cabinas es la misma que puede tener el neumólogo sobre el tabaco”.
COLUMNAS/DESPIECES
Hábitos para cuidar nuestra piel
La piel es un verdadero órgano, que tiene una gran importancia y que, además, posee una gran sensibilidad, dado que se encuentra en íntima relación con el medio ambiente y a agresiones externas de todo tipo. Una higiene adecuada, alimentación equilibrada, un estilo de vida saludable y un buen estado de salud, tanto mental como físico, nos hace tener una piel más sana. Todo lo contrario a estos comportamientos puede dar lugar a alteraciones cutáneas y desequilibrios que repercuten en la salud, ya no sólo de la piel, sino del resto de órganos y sistemas del cuerpo humano.
¿Qué es la melanina de la piel?
Es el pigmento cutáneo que le da el color a la piel y es una pantalla natural contra la radiación ultravioleta. Si la persona es más morena, estará más protegida, mientras que si es de piel clara, la radiación se filtra más y provoca un mayor daño en las células de la epidermis, especialmente en los queratinocitos y los melanocitos.

La piel necesita limpieza, hidratación y protección solar que, como es obvio, es más importante y necesaria en los meses en los que la luz del astro rey incide con más intensidad y la protección con ropa es menor. En verano, llevar a cabo un correcto cuidado de nuestra piel es de importancia capital para evitar la aparición o el desarrollo de problemas cutáneos que puedan evolucionar hacia patologías muy graves.

 

No tenemos que huir del sol, ya que es una fuente de energía y de vida para el planeta y para los individuos que vivimos en él. Además, la radiación es beneficiosa para la prevención de determinadas enfermedades, e incluso, para el tratamiento de distintas patologías dermatológicas. Sin embargo, el abuso de la exposición al sol está en clara relación con el cáncer cutáneo más temido, el melanoma. Los pacientes con quemaduras solares repetidas desde la infancia constituyen riesgo de padecerlo.

 

Aquellos pacientes con exposiciones crónicas, aunque menos intensas, tienen mayor riesgo de sufrir otro tipo de cáncer aún más frecuente que el melanoma, como es el carcinoma epidermoide y las lesiones precancerosas, siendo también conocido que la exposición al sol mal controlada es causa de fotoenvejecimiento cutáneo.

 


El cáncer de piel puede aparecer a cualquier edad, aunque es muy poco frecuente en niños, tal y como explica el especialista en Dermatología, Dr. Antonio Hernández-Gil. El melanoma tiene una incidencia máxima en la edad adulta, mientras que el resto de cánceres cutáneos es más probable en edades avanzadas, a pesar de que cada vez está afectando a pacientes más jóvenes.

 


“La mejor prevención es inculcar a la población desde la infancia en qué medida la exposición solar indiscriminada puede dañar la piel y cuáles son los métodos de protección adecuados”, en palabras del dermatólogo, quien explica que “la protección solar más adecuada para cada persona depende del tiempo en que va a estar expuesto a las radiaciones ultravioletas, de la intensidad de las mismas y, sobre todo, del tipo de piel".

 

Así, no es lo mismo estar expuesto al sol una hora que cinco, ni que sea abril o julio, ni que la exposición se produzca a las nueve de la mañana o a mediodía y, por encima de todo, que la piel sea morena o clara, ya que sabemos que las personas de piel más clara se quema más fácilmente porque tiene una menor protección de melanina en su piel. Por todo ello, la protección ha de ser individualizada y los dermatólogos recomendamos a pacientes de piel clara y con antecedentes de cáncer de piel o lesiones precancerosas que utilicen protección solar de día durante todo el año”.

 


Sobre las cremas autobronceadoras, el Dr. Hernánez-Gil explica que “si entendemos estas cremas como aquellas que dan un aspecto bronceado de la piel sin haberla expuesto a la radiación ultravioleta, he de decir que son verdaderos tintes que van desapareciendo en cada ducha, por lo que no actúan sobre los melanocitos”.

 


Consultar al especialista

 


La frecuencia para acudir al dermatólogo depende de varios factores, como el tipo de la piel, la existencia de antecedentes familiares de cáncer de piel y la presencia de muchas pecas y lunares, también llamados nevus y las personas de piel clara “que siempre se queman y nunca se broncean”. Las personas a las que afecta alguno de estos factores de riesgo deben consultar con el especialista con una frecuencia variable, aunque, de modo genérico, las consultas anuales son suficientes.

 

“Hay que insistir en que la eutoexploración de la piel es útil, sobre todo a la hora de valorar posibles cambios en los lunares o manchas”, dice el Dr. Hernández-Gil, quien añade que “hace años, casi nadie consultaba al médico por sus lunares, ni por manchas, ni lesiones y estábamos acostumbrados a diagnosticar tumores muy grandes y ya evolucionados. En el momento actual son muy frecuentes las consultas preventivas, lo que da lugar a que establezcamos mucho antes el diagnóstico y el pronóstico de estas lesiones mejore notablemente”.

 

 

Lucha y prevención del cáncer de piel

 


Ante la aparición de un problema cutáneo, el Dr. Hernández-Gil informa de que, en primer lugar, hay que reconocer aquellas lesiones que pueden ser precursoras de un cáncer o ser ya un cáncer en estadios aún tempranos. Como tantos otros tumores, en sus inicios puede ser curable. Por eso, las revisiones periódicas a los dermatólogos son de gran utilidad para personas de riesgo. También es fundamental la educación sanitaria desde las escuelas sobre qué es el cáncer de piel, cómo se previene y cuáles son las medidas de protección solar.

 


No banalizar las quemaduras

 


La quemadura solar es un traumatismo severo para la piel y, por lo tanto, hay que darle la importancia que tiene y no banalizarla, como suele suceder habitualmente. El Dr. Hernández-Gil recomienda que “hay que evitar las quemaduras, o al menos no dar lugar a que se produzcan todos los años. El tratamiento es conservador, con aplicación de compresas frescas, reposo, no exponerse al sol y, en algunos casos, aplicar un antiinflamatorio”.

 


No a las cabinas de radiación ultravioleta

 


“Los dermatólogos somos totalmente contrarios al uso de cabinas de radiación ultravioleta para conseguir un bronceado rápido”, alerta el Dr. Hernández-Gil. Según afirma, “pueden provocar todo lo que hemos explicado anteriormente, desde el envejecimiento cutáneo hasta la aparición de manchas solares, las lesiones precancerosas llamadas queratosis solares y el riesgo de cáncer cutáneo tanto melanoma como no melanoma. Hernández-Gil sentencia que “la opinión del dermatólogo sobre estas cabinas es la misma que puede tener el neumólogo sobre el tabaco”.

 


Hábitos para cuidar nuestra piel

 


La piel es un verdadero órgano, que tiene una gran importancia y que, además, posee una gran sensibilidad, dado que se encuentra en íntima relación con el medio ambiente y a agresiones externas de todo tipo. Una higiene adecuada, alimentación equilibrada, un estilo de vida saludable y un buen estado de salud, tanto mental como físico, nos hace tener una piel más sana. Todo lo contrario a estos comportamientos puede dar lugar a alteraciones cutáneas y desequilibrios que repercuten en la salud, ya no sólo de la piel, sino del resto de órganos y sistemas del cuerpo humano.

 


¿Qué es la melanina de la piel?

 


Es el pigmento cutáneo que le da el color a la piel y es una pantalla natural contra la radiación ultravioleta. Si la persona es más morena, estará más protegida, mientras que si es de piel clara, la radiación se filtra más y provoca un mayor daño en las células de la epidermis, especialmente en los queratinocitos y los melanocitos.

 

 

Información actualizada el 25 de julio de 2019

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