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Radiología: todo empieza con una imagen

Radiología: todo empieza con una imagen<br>

La presidenta de la Sociedad Murciana de Radiología (SORMU), la Dra. Elena Parlorio de Andrés, explica en qué consiste la especialidad y cuál es el papel del radiólogo en la práctica clínica diaria
¿Qué es la radiología?
Es una especialidad médica que por medio de distintos agentes físicos genera imágenes con fines sobre todo diagnósticos, aunque no exclusivamente, puesto que hoy día los radiólogos realizamos intervencionismo guiado por la imagen. Durante el proceso asistencial participan diferentes profesionales, como los técnicos superiores en imagen diagnóstica (TSID) que son los que manejan los equipos, personal de enfermería que, entre otras funciones, colabora con el radiólogo en los procedimientos intervencionistas, y los médicos radiólogos. 
La importancia de la radiología en el proceso clínico actual es incuestionable, ya que hasta cerca del 85 por ciento de los diagnósticos médicos actuales se basan en pruebas de imagen, que incluyen rayos X (radiografía convencional), ultrasonidos (ecografía), TC (escáner) y resonancia magnética, según datos de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), de la que SORMU es filial.  A menudo la imagen nos da la primera pista que guía el camino hacia la curación, de ahí que pueda decirse, con toda justicia, que “todo empieza con una imagen”. En su informe diagnóstico se apoyan clínicos, cirujanos y oncólogos para decidir el manejo más adecuado. Además, con las técnicas de imagen se monitoriza la respuesta a los diferentes tratamientos, especialmente en los pacientes oncológicos. Mención especial merece el papel clave de las técnicas de imagen en la prevención con la participación en programas de cribado y diagnóstico precoz de enfermedades como el cáncer.
El papel del radiólogo: mucho más que “leer imágenes”
El trabajo del radiólogo va mucho más allá de mirar pantallas. Son múltiples sus funciones, como velar por la correcta indicación de las pruebas, decidir si se han de usar medios de contraste, analizar las imágenes correlacionando los hallazgos con los síntomas y antecedentes del paciente, y finalmente emitir un informe en el que se apoyarán otros especialistas.  
El avance de la medicina actual ha llevado a la subespecialización de los radiólogos en *órganos y sistemas”, convirtiéndose en expertos en áreas concretas (musculo-esquelético, neurología, tórax, abdomen, mama, radiología vascular-intervencionista, urgencias y pediatría). 
La imagen de un radiólogo aislado y encerrado en la sala de informes hoy día no es real.  La comunicación con otros especialistas es constante, nuestras salas reciben todos los días a otros médicos solicitando información sobre las pruebas, y el radiólogo participa en los comités multidisciplinares donde se deciden los diferentes tratamientos de los pacientes. 
Si bien la principal función de la radiología clínica es el diagnóstico, también tiene aplicaciones terapéuticas, hecho desconocido por gran parte de la población.  Si hiciéramos una encuesta, pocas personas sabrían que el radiólogo realiza procedimientos intervencionistas guiados por la imagen que evitan cirugías


o aceleran la recuperación del paciente, como desobstruir arterias (ictus), drenar abscesos, realizar biopsias o destruir tumores con una mínima incisión en la piel y una recuperación más rápida. 
Es cierto que los pacientes no nos ven, salvo en la ecografía o en los tratamientos intervencionistas, por lo que son necesarias estrategias de mejora de la comunicación con ellos que nos permitan estar más cerca, disminuir la inquietud y ansiedad que le genera la prueba, y demostrarle que está en el centro del proceso asistencial. 
La formación y la docencia son otras de las funciones del radiólogo. En nuestros servicios hay estudiantes de medicina y enfermería que están haciendo las prácticas, nuestros propios residentes (MIR) cuyo periodo de formación es de cuatro años (hoy día insuficiente por el enorme crecimiento de la especialidad) y residentes de otras especialidades. 
Evolución de la especialidad
En apenas un siglo, esta disciplina ha pasado de las primeras placas de rayos X a complejos sistemas de imagen tridimensional y análisis automatizado.  Ya no se ven negatoscopios en las salas ni placas radiográficas, sino que la radiología se ha digitalizado por completo, las imágenes se almacenan, comparten y analizan con herramientas informáticas avanzadas, lo que ha supuesto una mayor carga de trabajo en los servicios de radiología. Sin embargo, el número de radiólogos en España es insuficiente, 105 radiólogos por millón de habitantes, por debajo de la media de la Unión Europea (127 por millón) y lejos de países como Italia (233 especialistas por millón de habitantes), y aunque en los últimos años han aumentado las plazas MIR, no se cubren las necesidades actuales. Especial mención merece la difícil cobertura de los hospitales comarcales y áreas rurales, que nos obliga a idear formas de retener y compartir el talento. 
Presente y futuro: la inteligencia artificial 
La IA se abre paso para ayudar a detectar lesiones, cuantificar estructuras o priorizar estudios. Es una ayuda diagnóstica automática, liberando tiempo para tareas de mayor valor añadido. Pero, detrás de cada imagen, sigue habiendo un profesional, el radiólogo. Siegue siendo exclusivamente humano contextualizar el hallazgo, la toma de decisiones clínicas y de manejo, la comunicación y el liderazgo clínico, la radiología intervencionista que es netamente humana, y la responsabilidad ética y legal. 
El radiólogo que integre la IA en su práctica será más valioso y eficiente, y desaparecerá el que no lo haga
En conclusión, la radiología es hoy una pieza esencial e insustituible de la medicina moderna. Desde aquel primer haz de rayos X hasta la IA, su evolución ha transformado la forma de diagnosticar, tratar y prevenir enfermedades. Una imagen por sí sola no cura, lo que realmente transforma la medicina es la mirada del radiólogo.  Detrás de cada imagen hay un radiólogo que interpreta, decide y guía el proceso clínico. El futuro no pasa por reemplazar al especialista, sino por potenciar su labor mediante la tecnología. Porque, al final, en el camino hacia la salud del paciente, todo empieza —y seguirá empezando— con una imagen. Pero no termina ahí, termina con un diagnóstico, una decisión y, muchas veces, una vida salvada. 


Noticia publicada el 07-01-2026
Información facilitada por la Sociedad Murciana de Radiología
Pie de foto de izquierda a derecha: Manuel Rodríguez, vicepresidente segundo de la Sociedad Murciana de Radiología, Elena Parlorio, presidenta, y Alejandro Puerta, vicepresidente primero
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