Carlos Ortega es residente de primer año de la especialidad de Urología en el hospital Morales Meseguer de Murcia. Ha obtenido el segundo accésit de la octava edición de los Premios al Mejor TFG de Medicina de la Región de Murcia convocada por el Colegio de Médicos por su trabajo titulado ‘Complicaciones asociadas a los diferentes niveles de complejidad operatoria en la cirugía de la carcinomatosis peritoneal de origen ovárico’
¿Cómo ha sido tu trayectoria en tus estudios universitarios?
Mi trayectoria universitaria ha sido un camino de evolución y descubrimiento. Me gradué primero en Ingeniería Biomédica por la Universidad Politécnica de Valencia, una carrera que me apasionaba por su componente tecnológico e innovador. Sin embargo, durante el último curso experimenté un punto de inflexión. Me di cuenta de que, antes que pasar la vida desarrollando dispositivos, fabricando prótesis o analizando ciencia de datos en una pantalla, mi verdadera vocación era el contacto humano directo. Prefería estar en primera línea para curar y cuidar a los enfermos. Fue entonces cuando decidí complementar mi formación y empezar la carrera de Medicina en la Universidad de Murcia. Estudiar una segunda carrera tan exigente requirió mucha constancia, pero la afronté con una madurez distinta. Esta doble perspectiva me ha resultado increíblemente enriquecedor: la ingeniería me dio una estructura mental analítica y resolutiva, mientras que la medicina le aportó el propósito humano.
¿En qué ha consistido tu trabajo fin de grado?
Mi trabajo ha consistido en analizar el desafío clínico que plantea el abordaje quirúrgico del cáncer de ovario avanzado. Para lograr una citorreducción macroscópica completa en el contexto de carcinomatosis peritoneal, es necesario realizar procedimientos quirúrgicos altamente agresivos combinados con quimioterapia hipertérmica intraperitoneal (CRS-HIPEC). Tanto la evidencia científica como la práctica clínica nos indican que, a mayor extensión de la cirugía, se incrementa exponencialmente el riesgo de morbilidad postoperatoria. El principal valor diferencial del trabajo es que, en lugar de emplear puntuaciones teóricas y escalas de la literatura, estratificamos a las pacientes en tres niveles de complejidad según los criterios reales del programa de Cirugía Oncológica Peritoneal del HCUVA. El resultado es una radiografía clínica muy realista que permite anticipar riesgos específicos, optimizar el manejo postoperatorio y justificar que dicha agresividad quirúrgica es necesaria para mejorar el pronóstico de supervivencia global.
¿Cómo surgió la idea, cómo ha sido su proceso de elaboración
y qué balance haces de todo este proceso?
La oportunidad surgió durante mi último año en la facultad, ya que tuve la gran suerte de ser alumno interno durante dos años con el doctor Pedro Cascales. Él ha sido una auténtica inspiración para mí, no sólo por ser un referente indiscutible en este campo, sino por su enorme calidad humana, algo que me marcó profundamente. Durante ese tiempo, tuve el privilegio de entrar con él a quirófano y vivir en primera línea esas cirugías de carcinomatosis peritoneal, viendo la complejidad real a la que se enfrentaba el equipo y su calidad en el trato con pacientes tan complejas. Por eso, cuando ofertó esta línea de investigación, no dudé un segundo. El balance final es extraordinariamente positivo. Estar en esos quirófanos me hizo ver con total claridad que quería dedicarme a una especialidad quirúrgica; me fascinó la idea de poder salvar la vida de un paciente directamente con mis propias manos.
¿Qué ha supuesto para ti ganar este premio?
Para mí, este premio es, sobre todo, el reconocimiento a un esfuerzo que a menudo es invisible. Es una forma bonita de poner el broche a tantos años de estudio. Muy agradecido, desde luego.
¿Qué expectativas planteas para tu futuro profesional?
Si soy totalmente honesto, mi principal expectativa de futuro es ser feliz con lo que hago. Aspiro a levantarme un lunes por la mañana y que no me pese ir a trabajar, porque sé que estoy en el lugar correcto y disfrutando de mi profesión. A nivel clínico, por supuesto que quiero formarme al máximo nivel técnico y quirúrgico, pero mi mayor ambición es convertirme en ese médico de confianza al que mi familia y amigos acudirían sin dudarlo si tuvieran un problema. Creo que no hay mayor éxito profesional que ser accesible, resolutivo y, sobre todo, cercano.
¿Cómo valoras el nivel en investigación médica en la Región de Murcia?
Pese a mi corta experiencia en este campo, valoro el nivel de investigación de la Región de Murcia de forma positiva. Creo sinceramente que ha dado un salto de calidad considerable en estos últimos años, impulsado en gran parte por el gran trabajo del IMIB y por contar en nuestros hospitales con profesionales con una trayectoria impecable y un reconocimiento que traspasa el ámbito nacional. Sin duda, se convierten en una inspiración para los que acabamos de empezar. Es verdad que investigar a veces es difícil de compaginar con la tremenda carga asistencial del día a día, pero el talento de los equipos que tenemos aquí es altísimo. Si se sigue apoyando a los profesionales y dándoles facilidades, la Región de Murcia tiene potencial de sobra para seguir estando en la vanguardia médica.